Una visión de la arqueología en Barrika

Algunos/as de vosotros/as, sobre todo los que habéis nacido en Barrika, tendréis constancia de la presencia de arqueólogos desde hace mucho tiempo. El primero fue A. Aguirre, que planteó la existencia de “yacimientos taller” en Barrika.  Unos años más tarde, J.M. Barandiaran, el más conocido por vosotros/as (seguro que tendréis alguna anécdota interesante sobre su presencia en Barrika), realizó una serie de sondeos arqueológicos en Ollagorta, Iturralde, Kurtzia y Aspiribil (todos en Barrika). Estos sondeos permitieron constatar y establecer la secuencia de la presencia de comunidades en épocas prehistóricas: desde el Paleolítico medio a la Edad de los Metales.

1984-1990- Barrika Musteriense

Más recientemente, de 1984 a 1990, Margarita Muñoz realizó una serie de excavaciones sistemáticas en las laderas del Kurtziamendi. De estos trabajos documentó una estratigrafía muy condicionada por intensos movimientos de ladera. Consiguió definir un horizonte Musteriense (de denticulados con técnica levallois) y obtener una datación radiocarbónica en otro emplazamiento distante (sin relación estratigráfica que permita vincularla a la industria: Atxabiribil, Sopela)  de 41.400 + 2.500 y constatar la presencia de áreas de taller con abundantes restos de talla pero escasas herramientas acabadas.

1995-2001: los talleres de sílex

Entre estos años se han realizado varios controles arqueológicos en 1995 (M. Muñoz), 1997 (M. Muñoz y J. Gorrotxategi) y 2000 y 2001 (M. Aguirre y J.C. López Quintana, 2001 y 2002), y 2007 (M. Aguirre, 2008) que han venido a certificar la presencia de áreas de taller prehistóricas. Asimismo, se han publicado varios artículos sobre la existencia de de materiales arqueológicos de superficie.

Durante el verano de 2000, M. Aguirre llevó a cabo un control arqueológico en la parcela H Goierri I en Barrika, junto al barrio de Goierri. Se recuperó una extensa colección de evidencias líticas en los sondeos realizados y en el control de obra; se documentó, asimismo, una estratigrafía muy condicionada por el sustrato rocoso, afectada por remociones modernas y actividades de cultivo en la mayor parte de la extensión de la parcela; se localizó, por último, una capa arcillosa de escasa extensión con material antiguo en posición secundaria (es decir, desplazada de su posición original) y con escaso potencial informativo.

Entre mayo y octubre de 2001, también bajo la dirección de M. Aguirre, se realizó el seguimiento de la instalación de la red de gas en el municipio de Barrika. Se realizaron sondeos estratigráficos en Goierri, en el caserío Urgoso y en el término de Lepola. Tras estos sondeos, se constató la presencia de material lítico y la práctica ausencia de suelos que conservaran material arqueológico en posición primaria (en su posición original).

Las hachas pulimentadas de Nolte

Además de estas actividades arqueológicas sistemáticas, entre las que hay mencionar también prospecciones superficiales (Martiarena 1971, Gorrochategui y Yarritu 1984, entre otras) son frecuentes los hallazgos de material lítico aislado (por ejemplo, varias noticias de Nolte y Aramburu en la “Miscelánea arqueológica” de la revista Kobie, desde el año 1976; Fernández 1977 y 1980) frecuentemente enmarcadas en la Prehistoria reciente (entre le epipaleolítico y la edad de los metales), entre los que destacan hachas pulimentadas y puntas de flecha de retoque plano.

2007- Los hallazgos en Muriola

En 2007 se pone en conocimiento de la Sección de Patrimonio de la Diputación de Bizkaia la presencia de materiales líticos concentrados en el término de Muriola, en terrenos privados y en un área de viñedo, por parte de J. Rios Garaizar, arqueólogo miembro del Harpea Kultur Elkartea. De su informe (y en la página web de su asociación) se mencionan: más de un centenar de evidencias líticas, con núcleos de láminas y laminillas, de tecnología avanzada (percusión indirecta o presión) algunos de lascas (con formas centrípetas o “de tortuga”) y restos de talla y escaso material retocado (dos raspadores, una raedera, una truncadura cóncava, un pieza astillada y una punta foliácea parcial); destacan la presencia de útiles de molienda (fragmento de molino y moledera) que dan carácter doméstico, según el autor, a una ocupación  próxima al Neolítico final-Calcolítico del IV milenio AC.

A raíz de esta noticia, la Diputación de Bizkaia encargo a M. Aguirre una campaña de prospección en la zona de Muriola, confirmándose la entidad del yacimiento de MU1 descubierto por parte de miembros del Harpea Kultur Elkartea. De esta misma prospección se confirmaron dos áreas de asentamiento más (MU2 y MU3), todas ellas del Neolítico avanzado (IV-III milenio a. C.).

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