Pólenes, sedimentos y restos de animales: los otros tesoros de la arqueología moderna.

El método científico avanza y os sorprendería la luz que arroja a episodios y escenarios del pasado ocultos hasta hace bien poco. Estamos muy lejos de esa arqueología pre-científica de siglo XIX;  de los primeros arqueólogos-exploradores que consagraron gran parte de su carrera a la búsqueda de grandes monumentos y tesoros ocultos de civilizaciones ancestrales; muy alejadas de esa arqueología cercana al coleccionismo de antigüedades y que han nutrido las extensas colecciones de los principales museos arqueológicos europeos.

De esos inicios a hoy, la arqueología ha cambiado radicalmente y ha implantando el método científico como fuente de estudio y de trabajo.  Para el arqueólogo lo más importante no es la pieza en sí, sino el contexto en el que aparece, dónde ha sido encontrado, de qué objetos se acompaña y cómo se relaciona con los demás hallazgos: el llamado “registro arqueológico”, el conjunto de datos que engloban, acompañan y relacionan un hallazgo arqueológico, que, en resumen, comprenden la estratigrafía y su contenido. Esta es la diferencia entre el coleccionismo decimonónico y la arqueología actual.

La estratigrafía arqueológica es la disciplina que estudia la disposición de los estratos o capas superpuestas y las relaciones cronológicas y secuenciales que se establecen entre ellas. Dicho de otra manera, imaginaros una escombrera en la que la gente a lo largo de varias generaciones arroja la basura, sus utensilios viejos, materiales de deshecho de tipo orgánico, ¿Cómo identificarías la fecha en la que han sido arrojados, por ejemplo, unos muebles? De forma relativa por la capa donde se encuentra (la inferiores más antiguas que las superiores) y de forma absoluta por el tipo y el estilo del mueble. De los tipos y características de las herramientas de cada estrato se ocupa la Tipología y la Tecnología. Y si hay suerte y el terreno reúne buenas cualidades de conservación, los restos de huesos de fauna acumulados de forma natural son identificados por la Paleontología, y los procedentes de la caza de los grupos humanos son estudiados por la Arqueozoología.

Además de los restos visibles al ojo humano de los que se pueden elaborar muchas hipótesis relacionadas con las formas de vida de estas comunidades prehistóricas, ¿cuánta información creéis que puede ofrecer un puñado de tierra excavado en un yacimiento arqueológico? ¡Mucha! y especialmente de su entorno medioambiental: las condiciones climáticas en las que se ha depositado esa tierra (de frío o calor, humedad o sequedad, gracias a la Sedimentología y a la Geoquímica), el tipo de vegetación (mediante el pólen fósil, estudiados por la Palinología), que maderas han empleado para sus fuegos o qué productos vegetales han aprovechado y se han carbonizado (gracias a la Antracología y la Arqueobotánica), si la presencia humana es persistente u ocasional o, desde el Neolítico (ya con agricultura y ganadería), si ha habido ganado estabulado (mediante la Micromorfología).

En Zabaletxe, están en proceso de estudio diversas analíticas del suelo (sedimentología, geoquímica y micromorfologia), de pólenes, de carbones; se ha podido obtener una fecha de carbono 14 ( entorno a los 28.000 años) y quedan análisis pendientes.

Previamente, también se ha realizado una prospección geofísica (de georadar: impulsos electromagnéticos emitidos hacia el suelo, que responde de diferente manera según sus características y contenido) de buena parte de la duna de Zabaletxe, unos 1700 metros cuadrados.

Prospección mediante georadar. Campaña 2009.

Prospección mediante georadar. Campaña 2009.

A través del contraste del sondeo estratigráfico realizado, ahora sabemos que el georadar ha discriminado e identificado los niveles estratigráficos, así como numerosas anomalías que en posteriores campañas estudiaremos, para poder determinar su origen (esto es, si son restos de actividad humana o de origen natural).

Las fotografías muestran el corte estratigráfico y cómo sacamos las muestras de tierra para analizar su contenido en polen, y estudiar la sedimentología y la micromorfologia.  Estos bloques se cubren luego en el laboratorio de resina, se cortan y pulen obteniendo finas láminas que se estudian con lupas y microscopio.

Además de todas estas técnicas de análisis, el arqueólogo puede obtener fechaciones absolutas con diversos métodos, según la antigüedad relativa prevista de un yacimiento: termoluminiscencia, paleomagnetismo, mediante la medición de diversos isótopos radiactivos (carbono 14, series de uranio, potasio-argón, etc.). Si os queréis informar más sobre el tema, en el Arkeologi Museoa de Bilbao se explica el método arqueológico mediante interactivos de una manera fácil y didáctica.

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2 respuestas a Pólenes, sedimentos y restos de animales: los otros tesoros de la arqueología moderna.

  1. IÑAKI IZARZUGAZA dice:

    Las explicaciones son muy claras . Y las fotos incitan a más preguntas .
    ¿Cuantos cortes habéis hecho en la duna? contais que se ha prospectado 1700 m2 .
    En los sondeos ( tambien se llaman catas?) habéis hecho esos agujeros de la profundidad que se aprecia en alguna de las fotos?
    ¿cuantos metros tiene pues la duna? y ¿en todos esa profundidad hay restos de actividad humana?
    esto para empezar.
    Saludos

    • Barrikarqueologia dice:

      Gracias Iñaki por tu interés, aqui van las respuestas:
      1- ¿Cuantos cortes habéis hecho en la duna? contáis que se ha prospectado 1700 m2.

      Sí. Hemos obtenido información de georadar en 1700 m2, y hemos hecho un sólo sondeo de un total de 12 m2, emplazado sobre uno de los ejes de pasada del georadar con tres objetivos, a saber: 1: poder hacer un contraste fino con la información del georadar en ese mismo punto (tener a la vez un corte real y su respuesta al georadar); y 2: conocer la potencia estratigráfica real de la duna. El georadar “sugería” roca a 5,5 metros, dato que el sondeo confirmó; y 3: realizar el protocolo de analíticas sobre el corte obtenido.
      Se aprovechó para hacer el corte el talud resultante de una explotación de cantera.

      2- En los sondeos ( tambien se llaman catas?) habéis hecho esos agujeros de la profundidad que se aprecia en alguna de las fotos?

      Un sondeo (estratigráfico) arqueológico tiene por objeto conocer la potencia total del sedimento de un yacimiento, un suelo, el relleno de una cueva…y su secuencia de ocupaciones. Una cata tiene por objeto comprobar o confirmar la existencia de material arqueológico en un supuesto yacimiento, suelo o relleno, sin que necesariamente afecte a toda su potencia.
      Y sí, efectivamente se hicieron esos “agujeros”, de 4 metros de profundidad real y 5,5 de corte “compuesto” (una banda de cuadros se baja a 1,5 metros, y la contigua hasta los 5,5, de forma que no es necesario excavar un gran volumen de sedimento para obtener información del corte completo)

      3- ¿cuantos metros tiene pues la duna?

      Pues 5,5 metros de potencia, bastante regular en casi toda la superficie controlada por el georadar

      4- y ¿en todos esa profundidad hay restos de actividad humana?

      Se ha controlado material arqueológico abundante en los primeros 30-40 cm (del Neolítico al inicio de la Edad de los Metales: IV-III milenio a.C.) , ocasional en al menos 3 capas intermedias (probablemente Paleolítico superior: entre 40.000 y 10.000 antes del presente –b.p.: before present-) y, de forma también abundante, EN LA BASE de la duna, del Paleolítico medio, con industrias de sílex del hombre de Neandertal, anteriores al 40.000 b.p.)

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